Hay una gran preocupación sobre como transmitir ideas a la sociedad. Sociedad que por otro lado está tan acostumbrada a oír mentiras que nada o casi nada de lo que llega le inspira confianza, por eso cuando algo parece calar en el imaginario colectivo allí acuden como moscas desesperadas.
No está siendo fácil para las acampadas surgidas tras el 15M poder trasmitir sus mensajes. En primer lugar porque luchan contra un sistema mediático al que no interesan los fondos sino los titulares que llamen la atención, y salvo la multitud fuera de la ley o la violencia nada resulta los suficientemente impactante para ellos. De segundo plato están realizando un ejercicio de difuminado del mensaje en un esfuerzo de desinformación general, focalizando el interés en cuestiones banales relacionadas con las propias acampadas que deforman la imagen cara a la opinión pública reforzando un discurso negativo.
Por otro lado el mensaje en si mismo no es otro que el de la acción. Así rezaba uno de los eslóganes que fructiferaron antes del 15M: No propongas, haz. Es difícil vender que lo que se pide es la movilización en si. Acostumbrados al pragmatismo mas elevado la sociedad se pregunta ¿para que? ¿qué es lo que se pide? La Spanish Revolution responde mas a una actitud ante el presente y el futuro que a un resumen de ideas que haya que explicar como decálogo. He aquí que esté resultando tan complicado poder llegar a un acuerdo de mínimos que presentar. Puede parecer exagerado pero hay escasas cosas por las que no quejarse en una sociedad que vaga a impulsos marcados por intereses privados muy concretos ajenos a las necesidades generales. Entre tanta diversidad de problemas pensar en un fin para la movilización, en un final, presupone un error. Es por tanto que 15M no se representa tanto en un decálogo o en 3 puntos básicos sino en uno: actitud. Actitud personal como ciudadan@ ante los problemas a los que nos estamos enfrentando y nos enfrentaremos en el futuro.
Esta compleja diversidad está siendo aprovechada para fines completamente opuestos. Las palabras indignado, indignación, protestar, levantarse o regeneración aparecen ya en discursos junto a soluciones concretas ya propuestas y que tienen fecha de caducidad en las próximas elecciones generales.
Probablemente debamos empezar a darnos cuenta de que esto va a ser la norma. Y que únicamente con esa actitud de desencanto, de descreimiento podremos salir adelante.
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jueves, 26 de mayo de 2011
lunes, 25 de abril de 2011
La indignación indiferente
La aparición de la publicación de Stephane Hessel, Indignaos en su versión española con prologo de Jose Luis Sampedro ha sufrido numerosas criticas contrarias en las últimas semanas.
Lo extraño es posicionarse en contra leyendo el texto ya que solo pide a los jóvenes que no se dejen llevar al recordar su experiencia en la Francia ocupada y la lucha en la resistencia contra la Alemania nazi. Qué se rebelen frente a un poder económico abstracto, representado en oficinas bancarias, franquicias y centro comerciales. Algo noble. Y necesario.
El libro más vendido durante este último día del libro es corto y barato. Una fórmula perfecta. Hay quien relaciona el número de copias vendidas con el de conciencias despertadas, algo así como el de almas salvadas. Por 5€ nada mas lejos de la realidad.
Un llamamiento de base emotiva: Indignaos¡ Lean a Chomsky
Lo extraño es posicionarse en contra leyendo el texto ya que solo pide a los jóvenes que no se dejen llevar al recordar su experiencia en la Francia ocupada y la lucha en la resistencia contra la Alemania nazi. Qué se rebelen frente a un poder económico abstracto, representado en oficinas bancarias, franquicias y centro comerciales. Algo noble. Y necesario.
El libro más vendido durante este último día del libro es corto y barato. Una fórmula perfecta. Hay quien relaciona el número de copias vendidas con el de conciencias despertadas, algo así como el de almas salvadas. Por 5€ nada mas lejos de la realidad.
Un llamamiento de base emotiva: Indignaos¡ Lean a Chomsky
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